No soy mi pasado ni mi trauma

No soy mi pasado ni mi trauma

Esta semana aprendí que no sé nada. Que duré años haciendo terapia y seguía sintiendo el mismo sentimiento una vez más. Eso sí, mucho menos intenso, pero el mismo sentimiento. Viví desde el miedo. Y ese miedo me nubló tanto que empecé a ver mi vida como una competencia contra cosas que ni siquiera pasaron, en vez de verla como lo que es: una bendición.
Y lo peor es que ya me conozco. Es el mismo de siempre, el mismo miedo disfrazado de otra cosa, el que me hace perderme una y otra vez. Ese miedo a no sentirme lo suficiente, a no sentir seguridad. Esa seguridad que buscaba en un papá, en una historia triste o en una persona. No es nuevo. Ya sé cómo se llama, ya sé cómo se siente, y aun así me agarra desprevenida cada vez.
Trabajo con cristales. Prendo mi palo santo. Bien espiritual todo. Y ahí estaba yo igual, perdida como si fuera la primera vez. Ojalá fuera tan fácil como uno cree.
La diferencia es lo que hice después. Antes, cuando caía en esto, me trataba fatal. Me clavaba el cuchillo un poquito más profundo, como si castigarme fuera a enseñarme algo. Hoy no. Hoy me abracé con amor. Me dije que fallar también es parte, que perderme no me hace menos, que puedo caer y aun así elegirme.
Lo que estoy entendiendo es que la paz no viene de afuera. No viene de que los demás me den la razón, ni de controlar lo que piensan, ni de ganarle a nada. Viene de trabajar en mí hasta que el ruido del otro deje de moverme. Ese es el trabajo real, y es de todos los días.
No quiero seguir viviendo desde mi pasado. Quiero soltarlo. Reconocerme como soy hoy, con todo, para poder vivir en paz. Y sé que se dice fácil y se hace difícil, porque es facilísimo perderse, caer, fallar. Lo difícil no es caer. Lo difícil es el amor que me doy mientras me levanto.
Así que acá estoy, haciéndome responsable de lo que sigue. No de lo que ya pasó, eso ya fue. De lo que voy a hacer ahora. Sin castigarme, pero sin excusas tampoco porque no soy mi pasado no soy mi trauma


Véanme volver a serme fiel a mí misma.